Historia de Tarragona

Origen de la ciudad

Tarraco fue fundada por los romanos con la llegada de su ejército a la Península Ibérica en el año 218 a.C., marcada por el enfrentamiento que mantenían con los cartagineses en la conocida como segunda Guerra Púnica. La legión romana comandada por el general Cornelio Escipión desembarcó en la ciudad griega de Emporion, desde donde partirían hasta el norte del Ebro para controlar sus tierras. Escipión venció en un primer combate a los cartagineses estableciendo así un primer asentamiento, que posteriormente se convertiría en ciudad republicana de Tarraco.

Cimentada sobre su principal infraestructura, el puerto, Tarraco evolucionó rápidamente entre los siglos II y I a.C., no solo a nivel militar sino como un importante núcleo comercial, gracias a ciudadanos romanos que vieron en ella una tierra de nuevas oportunidades. Esto la convirtió junto a Cartago Nova en la ciudad más importante de la Hispania romana. La lealtad del pueblo tarraconense hacía roma en la guerra contra Pompeyo, hizo que el César le concediese el título de colonia. Durante los años 26-25 a.C., Tarraco se convertiría en la capital de la Hispania Citerior. Y desde ella se dirigirían las campañas contra astures y cántabros al mando de Augusto, quien residió en la ciudad. Tarraco creció y se hicieron edificaciones como el teatro y el foro local.

Con el asesinato de Nerón en el año 68 se inició la guerra civil y las legiones hispanas designaron emperador al general Galba. Con su muerte, Vespasiano accedió al poder y entorno al año 73 concedió el Ius Latti, por lo que los hispanos fueron considerados ciudadanos romanos con todos sus derechos. Este fue el inicio de la dinastía Flavia y con ello, el comienzo de la época de mayor esplendor. En el año 260 d.C., la ciudad fue devastada por las tropas francas. Con llegada al poder de Diocleciano en el año 285 volvió la recuperación, que continuaría hasta la mitad del siglo IV con el alzamiento de nuevos edificios públicos y la restauración de otros de la época imperial.

Tarragona medieval

Durante la monarquía visigoda también fue una de las principales urbes hispanas, pero todo cambió hacia el año 713 con la llegada de los musulmanes. La ciudad entró en proceso de decadencia que concluiría en el siglo XII con la conquista de las tierras por parte de los Condes Catalanes, restableciéndose así la sede metropolitana de Tarragona en 1129. El 14 de marzo de este mismo año, Oleguer Bonestruga, arzobispo de Tarragona, nombró Príncipe de Tarragona a un mercenario normando, Robert Bordet, quien bajo el control del arzobispo de Barcelona tenía el objetivo de iniciar el proceso de colonización de la ciudad.

Todo cambió cuando falleció el arzobispo Oleguer en 1137 y su sucesor Bernat Tort se estableció en la ciudad en 1146. A partir de ahí comenzaría un conflicto por el poder entre Robert Bordet, los sucesivos arzobispos y el Condado de Barcelona. Desencadenó una guerra que llevó al asesinato del arzobispo Hug de Cervelló y el exilio de la familia normanda en Mallorca en 1171. El Conde-rey Alfonso I se quedaría con las propiedades y el nuevo arzobispo Guillem de Torroja subiría el poder.

Desde finales del siglo XII la ciudad comenzó a crecer aprovechando la herencia romana, con una planificación dirigida posiblemente desde la señoría. En 1146 se ocupó el área de culto y en 1171 se inició la construcción de la Catedral, consagrada en 1331. Se urbanizó el interior de la plaza del Foro romano, el corral (antiguo circo romano) se destinó a actividades comerciales e industriales. A pesar del descenso de la población 1348 debido a la peste bubónica, en 1368 se construyó la Muralleta o Mur Nou (muro nuevo), incorporándose así el Corral al núcleo urbano.

Tarragona desolada por las guerras

Las diferencias entre la Generalitat y Joan II provocaron que el 17 de octubre de 1462 llegaran a Tarragona las tropas de Joan II para sitiar la ciudad (Guerra civil catalana). El 2 de noviembre los tarraconenses se rindieron bajo la condición de que ni el rey ni sus tropas entraran en la ciudad. Esto llevó a un descenso drástico de la población y con ello la quiebra.

La Guerra de los Segadores Se inició en 1640 y acabó en 1659. Enfrentó a catalanes y franceses por un lado y la monarquía hispánica por otro. Gracias a su situación estratégica, Tarragona desempeñó un papel muy importante en dicho conflicto. Se destruyeron importantes edificios y la económica volvió a sufrir otra recesión, que no acabaría hasta finales del siglo XVIII, cuando se autorizó la reconstrucción del puerto y se permitió el libre comercio con América.

Sin haberse recuperado todavía del anterior conflicto, se desencadenó la denominada Guerra de Sucesión entre 1702 y 1714.

Entre el 28 de junio de 1811 y el 19 de agosto de 1813, tuvo lugar la Guerra de la Independencia, también conocida como Guerra del Francés, fue un sitio sobre la población tarraconense por parte del ejército francés.

De poco sirvió el libre comercio con América y la importante recuperación económica, ya que entre 1936 y 1939 se desató la Guerra Civil Española, lo que supuso otro gran retroceso económico para Tarragona, en especial, debido a los numerosos bombardeos que sufrió la ciudad. Con la muerte de Franco en 1975 se restableció la democracia y con ello la recuperación de la urbe.

  • Tarragona desolada por las guerras

    Entre el 28 de junio de 1811 y el 19 de agosto de 1813, tuvo lugar la Guerra de la Independencia, también conocida como Guerra del Francés, fue un sitio sobre la población tarraconense por parte del ejército francés.

  • El templo de Augusto

    Durante el mandato de los emperadores flavios (69-96 d.C.), el templo se integró a un nuevo recinto de culto que estaba unido a una enorme segunda plaza y a un circo anexo. Este gran complejo es conocido como el Foro Provincial de Tarraco....

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